Eduardo Chillida es, definitivamente, uno de los representantes más universal del arte vasco y, como cabría esperar, el suyo es un arte monumental, grandioso, primario, ético y universal. “Típico vasco”: desde las raíces, desde el corazón y desde las entrañas.

Este genio universal del forjado cultivó el arte de forjar como nadie, y nos dejó un gran legado de creaciones entre las que podemos encontrar “El Peine del Viento”.

Siguiendo las pautas que ofrecía Chillida, presente durante el proceso de desarrollo, los operarios de forja fueron dando forma a sus sueños. El material seleccionado, acero RECO* (Cor-ten), es elegido por su resistencia a la erosión, es apto para ser colocado sobre las rocas contra el mal tiempo y los latigazos del mar.

Sobre el forjado, Eduardo Chillida decía:

“Pero eso es forjar, FORJA REAL, y si la escultura se hubiese hecho de otra manera, para mí, sería falsa porque no se mantendría física, ética o visualmente en su entorno.”